Para el pensamiento occidental la posesión del lenguaje ha supuesto una diferencia radical entre los hombres y el resto de los organismos. La filosofía moderna, en su afán de presentar al individuo como centro del universo atribuyó la interioridad (a modo de conciencia y alma) exclusivamente a la especie humana. Por consecuencia, durante varios siglos el interés por la comunicación animal se ha visto reducido a una consideración de ésta como mera conductora expresiva de las diversas funciones biológicas.
La división del universo entre lo cultural y lo natural es una construcción social que no corresponde a una expresión directa y espontánea de nuestra experiencia: siempre hay y ha habido otras maneras de entender las relaciones con los animales, el paisaje o la naturaleza.
El mundo actual, tan ocupado e intervenido tecnológica y simbólicamente por el ser humano es un mundo en el que hemos dejado de escuchar a los animales y olvidado que nuestras facultades sensibles aún guardan una estrecha relación con ese otro mundo animal.
Poner el oído y también la mirada en la tensión entre la animalidad y la humanidad; recorrer el camino en ambas direcciones; considerar otros ritmos, otros tiempos; escuchar los sonidos que las nuevas tecnológias nos descubren; cuestionar los dispositivos que construimos para clasificar y gobernar a los animales; escuchar de otro modo a ese vecino animal… ZoOo ofrece una oportunidad para pensar el devenir de nuestra condición humana y la relaciones que establecemos con nuestro entorno.